Instituto Nacional del TORAX

Cardiopatías Congénitas del INT: 21 años mejorando la calidad de vida de sus pacientes

La semana recién pasada, nuestra Unidad de Cardiopatías Congénitas cumplió la mayoría de edad. En todo este tiempo, los avances han sido enormes y de cada uno de ellos se han beneficiados sus pacientes. Un trabajo que cada colaborador hace a diario con cariño y entrega.

El doctor Polentzi Uriarte, cardiólogo especializado en cardiología intervencional y jefe de la unidad de Cardiopatías Congénitas del Instituto Nacional del Tórax se emociona cuando habla de estos 21 años. Y recuerda cuando todo comenzó… como si hubiese sido ayer: “Esto partió porque empezaron a llegar pacientes derivados del Hospital Calvo Mackenna que cumplían la ‘mayoría de edad’, aunque tenían 15 años. Eso coincidió con mi llegada al INT y la del doctor Rodrigo González, que es cirujano experto en cardiopatías congénitas en el niño. Juntos comenzamos a trabajar”.

Dr. Polentzi Uriarte y Alda Gutiérrez

Luego se sumó la doctora Cecilia Muñoz, el doctor Baraona, el doctor Springmuller, la doctora Zelada y otros doctores con interés en las cardiopatías congénitas de adultos. Así, poco a poco fue creciendo la unidad, con el esfuerzo de todos los colaboradores y las ganas por sacar adelante a sus pacientes. “Hoy, después de todo estos años, tenemos un equipo de lujo. Todos trabajan duro, aportan ideas… realmente es muy emocionante trabajar con un grupo de gente así”, cuenta el cardiólogo. Emblemáticas de la unidad son también las dos enfermeras (Angélica y Anita), junto a la secretaria (Alda), quienes hacen un enorme trabajo acogiendo, tratando, guiando y acompañando a los pacientes de la unidad.

Esta patología es producida en un 10% por alteraciones en el desarrollo embrionario del corazón, sobre todo entre la tercera y décima semana de gestión y cerca del 30% se debe a otras malformaciones. Y es en nuestro instituto donde se encuentra este Centro Especializado en cuidados cardiovasculares, que además es referente a nivel nacional de pacientes portadores de enfermedad cardíaca. “Hoy en Chile se estima que existen unas 60 mil personas con cardiopatías congénitas, de las cuales solo 3 mil se controlan con nosotros”, afirma el doctor Uriarte.

Enfermedad y desafíos

Según explica el doctor Polentzi Uriarte, “tenemos pacientes que han cursado embarazos sin problemas y hay muchos también que son profesionales. Todos pueden tener una buena calidad de vida, entendiendo que esto significa mantener controles”.

Sin embargo, existen aún grandes desafíos en este ámbito: “Llevamos pidiendo hace años que los congénitos sean incluidos en la ley Ricarte Soto. La hipertensión pulmonar asociada a la cardiopatía congénita es exactamente igual que otros cinco tipos de hipertensión pulmonar, y hay solo dos a los que esta ley incluye. El otro desafío es aumentar el número de médicos en esta especialidad, porque Rodrigo y yo ya nos vamos a jubilar y necesitamos a gente para que nos releve”, cuenta el cardiólogo.

Extrañamente, una ventana de esperanza se abre ahora con la pandemia. “Pensamos que quizás ahora que hemos aprendido a trabajar más en línea pueda ayudar a que hagamos policlínico online o reuniones a distancia para discutir los casos y así evitar que los pacientes tengan que venir desde Arica o Antofagasta o Punta Arenas. Esperamos que se convierta en una normalidad para empezar a trabajar en eso”, señala el cardiólogo.

Testimonio

Pamela Venegas tiene 38 años y sus hijas son dos gemelas de 10 años que nacieron por parto normal. Ella es paciente de la Unidad de CC desde hace 20; cuenta que se ha operado dos veces y que vivir con esta patología no es tan difícil: “La verdad es que se me olvida que la tengo y vivo totalmente normal, hasta que me siento mal. Por ejemplo, a veces me vienen puntadas al pecho o me canso cuando empieza a fallar la válvula. Pero, en general, luego de mis dos operaciones he podido llevar una vida completamente normal”, cuenta.

Siempre alegre y con mucha energía, Pamela estudió una carrera, ha viajado a distintos países, tiene un trabajo donde es reconocida y ha experimentado mil aventuras. Para ella, vivir con un corazón distinto no ha sido obstáculo para cumplir sus sueños y los objetivos que se ha ido proponiendo.

“Mi experiencia en el INT ha ido muy buena, las enfermeras, los médicos, son todos un 7; tengo hasta los WhatsApp de los médicos. Cuando empezó la pandemia le escribí al doctor González y al doctor Uriarte que se cuidaran mucho, porque su familia los necesita, su país y yo”, dice riendo.

“Me controlo anualmente y he visto cómo ha crecido esta unidad a lo largo de los años. Hoy tienen mejores máquinas, pero el equipo tiene el mismo sello, siempre han estado dedicados a todos los pacientes, es muy buen hospital. Yo doy gracias a Dios de haber llegado acá y haber conocido al doctor González, porque gracias a él estoy acá, no sé qué habría sido de mi sin él”, finaliza.

Puedes conocer más sobre esta patología y el trabajo de la Unidad de Cardiopatías Congénitas de Adulto del INT en este enlace: http://www.torax.cl/cardiopatias-congenitas-bajo-control/

Mira el saludo que todos los colaboradores de esta unidad entregaron en su día: