Instituto Nacional del TORAX

Dejar de fumar, ¡se puede!

Responsable de más de 7 millones de muerte al año, el tabaquismo es una enfermedad que suele ser difícil de superar, ya que es crónica y adictiva. Sin embargo, existen terapias efectivas que pueden acabar con ella. El INT cuenta con un Programa de Cesación del Tabaquismo que, a pesar de la pandemia, sigue funcionando.

No es fácil dejar de fumar, sobre todo si es una afición que se ha mantenido en nuestra vida por muchos años. Pero se puede. Solo hay que tener la motivación y recibir la ayuda correcta.

Para saber más sobre cómo sacar adelante este proceso, y en el contexto del Día Internacional sin Tabaco, hablamos con la doctora Guacolda Benavides, médico broncopulmonar y jefa del programa antitabaco del INT, quien nos explicó que hoy solo 3 de 10 personas puede hacerlo por cuenta propia, ya que la adicción constituye una enfermedad que debe ser abordada como tal, con ayuda profesional. Actualmente existen varios tratamientos que ayudan en esta tarea, como el Programa de Cesación del Tabaquismo que tiene nuestro instituto y que funciona hace más de 20 años: “El tratamiento contempla sesiones de trabajo grupal, en las que los participantes reciben educación y herramientas de apoyo farmacológico de parte de un equipo conformado por médico, sicólogo y enfermera. El proceso dura 7 semanas consecutivas, con una sesión semanal y luego evaluación y el seguimiento al mes, 6 y 12 meses”, explica la doctora Benavides.

Además, la especialista cuenta que existen varias otras técnicas que prometen lograr terminar con este vicio; sin embargo, no existe evidencia de que funcionen: “Se habla mucho de cómo dejar de fumar, pero lo cierto es que la evidencia categórica es que lo más efectivo es apoyo sicológico con terapias cognitivo-conductuales y tres medicamentos que están avalados para incorporar en las terapias de cesación, cada uno de ellos con indicaciones y contraindicaciones que el doctor debe dar a cada paciente”, cuenta la profesional.

El 2020

Cuando la pandemia se desató en Chile, las consultas presenciales por este tema disminuyeron fuertemente en el INT. Sin embargo, el Programa de Cesación del Tabaquismo siguió dando soporte a quienes estaban en él, ahora a través de la telemedicina: “Gracias a este contacto virtual entre paciente y médico, además de minimizar el riesgo de transmisión del nuevo coronavirus, aseguramos la continuidad de las consultas y el tratamiento para quienes lo necesitan”, cuenta la profesional.

A las 18 personas que participaron en el taller el año pasado, se suman las del primer grupo de tratamiento vía zoom en 2021, que contó con 5 participantes, y el grupo actualmente en curso, segundo del año, con 7 participantes más.

Un dato importante que entrega la profesional sobre el coronavirus y el tabaco, es que un estudio realizado por expertos en salud pública convocados por la OMS en abril de este año, reveló que los fumadores tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave por COVID-19 en relación con los no fumadores. Una razón más para pensar en dejar de fumar.

Daño transversal

La doctora Guacolda Benavides es clara en expresar que no solo el consumo de tabaco sino que también la exposición al él afectan los tejidos del organismo y la calidad de vida: “Por ejemplo, afecta las fosas nasales donde cambia la percepción de olores; también la tráquea y los bronquios, determinando que las personas tengan tos crónica y expectoración de manera habitual, principalmente en las mañanas”, explica la profesional. Y agrega: “A nivel pulmonar, la alteración más conocida es la destrucción de los alvéolos, determinando una enfermedad conocida como EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) o enfisema. Sin embargo, lo más llamativo es que el 90% de los casos de cáncer pulmonar son detonados por el cigarro”.

Pero, además, explica que el consumo de tabaco afecta de muchas otras maneras:

  • A nivel de piel: tienen mayor retraso en la cicatrización de heridas, aparecen de forma precoz las arrugas y existe más riesgo de enfermedades dermatológicas.
  • A nivel óseo: hay mayor riesgo de tener osteoporosis y, con ello, fracturas.
  • A nivel del sistema nervioso: es un factor de riesgo importante para la demencia y el Alzheimer.
  • A nivel hormonal: ocasiona una mayor probabilidad de tener resistencia a la insulina y presentar un efecto antiestrogénico.
  • A nivel de oído: la otitis media es más frecuente, al igual que en hijos de padres fumadores.
  • A nivel inmunológico: aumenta la posibilidad de tener enfermedades autoinmunes.
  • A nivel cardiovascular: hay mayor probabilidad de enfermedades coronarias, accidentes cerebrovasculares, enfermedad vascular periférica y aneurisma de la aorta.
  • A nivel de fertilidad: en los hombres está asociado a la hipofertilidad.
  • A nivel sexual: es la principal causa de disfunción eréctil, después de la diabetes.
  • A nivel bucal: es clara la relación del consumo de tabaco y las enfermedades periodontales y, a largo plazo, influye negativamente en el éxito de los implantes dentales.

Deje de fumar…. Y le cambiará la vida

Consultada sobre los beneficios de dejar de fumar, la profesional asegura que quienes se deciden a hacerlo no ven solamente los beneficios a largo plazo: “Antes de una semana notan los cambios. Hay evidencia de que, a los dos días, la nicotina desaparece del organismo y se recupera el gusto y la capacidad de oler”. Y continúa: “Sin importar la edad que se tenga o el tiempo que se lleve fumando, siempre hay oportunidad para dejar de hacerlo. Lo importante es dar el primer paso, tomar una decisión firme de dejarlo”.

“Invito a todas las personas que se han planteado la posibilidad de dejar de fumar, que se acerquen a los Cesfam de su comuna para que los evalúen y decidan si es necesario derivarlo a nuestro programa en el INT”, finaliza la doctora.

Testimonio

Don Erardo Setz, de 72 años, fue parte del programa para dejar de fumar de nuestro Instituto y nos cuenta su experiencia: » Cuando empecé a fumar tenía 14 años y en ese tiempo se asociaban los cigarrillos al éxito, ya que la publicidad mostraban hombres con harta pinta fumando y por ahí empezó la cosa», explica. Y continua: «Y así pasaron los años, hasta que por casualidad me enteré que el Instituto Nacional del Tórax tenía un programa para dejar de fumar y me inscribí. Después de un tiempo me llamaron para ir a un taller, el que se terminó siendo online producto de la pandemia. Gracias a eso, hoy llevo más de un año sin fumar y estoy muy contento y mis hijas también. Esto ha sido muy importante para mí, ya que tendré mejor salud y una vejez más digna», finaliza.